miércoles, julio 18, 2007

Genocidio en Ruanda



El 19 de Julio de 1994 se pone fin a la guerra interna en Ruanda cuando el Frente Patriótico de Ruanda, tutsis, declaran el fin de la guerra y Paul Kagame se hace cargo informalmente (Pasteur Buzimungu es nombrado presidente) del gobierno.

Entre 800.000 y 1.000.000 muertos en esta cruenta guerra civil (genocidio de la población hutu en Ruanda).

sábado, julio 14, 2007

14 de Julio de 1789

La toma de la Bastilla
El Marqués de Sade es liberado
La libertad en su más alta expresión.
El homenaje de Malón de ideas.

jueves, julio 12, 2007

Neftalí Ricardo Reyes Basoalto


Pablo Neruda

nació el 12 de Julio de 1904

Falleció el 23 de Septiembre de 1973

Premio Nobel de Literatura en 1971

Abeja blanca zumbas —ebria de miel— en mi alma
y te tuerces en lentas espirales de humo.
Soy el desesperado, la palabra sin ecos,
el que lo perdió todo, y el que todo lo tuvo.
Última amarra, cruje en ti mi ansiedad última.
En mi tierra desierta eres la última rosa.
Ah silenciosa!
Cierra tus ojos profundos.
Allí aletea la noche.
Ah desnuda tu cuerpo de estatua temerosa.
Tienes ojos profundos donde la noche alea.
Frescos brazos de flor y regazo de rosa.
Se parecen tus senos a los caracoles blancos.
Ha venido a dormirse en tu vientre una mariposa de sombra.
Ah silenciosa!
He aquí la soledad de donde estás ausente.
Llueve. El viento del mar caza errantes gaviotas.
El agua anda descalza por las calles mojadas.
De aquel árbol se quejan, como enfermos, las hojas.
Abeja blanca, ausente, aún zumbas en mi alma.
Revives en el tiempo, delgada y silenciosa.
Ah silenciosa!

domingo, julio 08, 2007

Prioridades













La imagen de Buenos Aires es de 80 años atrás, bueno sucedió hoy. Y es muy bueno que se tome conciencia sobre la problemática del cambio climático, pero... ¿no hay prioridades mas urgentes?

Feliz día de la Independencia




La independencia bien entendida

"Y sino andaremos en pelotas, como nuestros paisanos los indios,
seamos libres que lo demás no importa nada"
José de San Martín sobre la necesidad de declarar la independencia

sábado, julio 07, 2007

Cazuza - Barão Vermelho

4 de abril de 1958
7 de Julio de 1990
Cantante y compositor
De su mejor etapa, a los comienzos de los años 80, cuando fue cantante de una de las mejores bandas de rock and roll brasileño, Barão Vermelho, luego de haber vuelto de Londres y traer las influencias como la de Led Zeppelin y los Rolling Stones, recordaremos a este célebre letrista ; además; que luego se volcó más hacia el pop. Murió a raíz de haber contraído SIDA.

viernes, julio 06, 2007

Guy de Maupassant - El Barrilito



5 de Agosto de 1850
6 de Julio de 1893
Escritor Francés





La señora Magloire quedó pensativa, no conciliando el sueño en toda la noche. Durante cuatro días casi tuvo fiebre. Oliscaba un engaño en el fondo; pero la idea de recibir ciento cincuenta francos todos los meses, la rica plata que recogería, como si cayera del cielo en su delantal, sin trabajo alguno, espoleaba su deseo.
Fue a ver al notario para consultarle aquello y el notario le aconsejó que aceptase la proposición de Chicot, exigiéndole doscientos cincuenta francos mensuales, porque la finca representaba un capital de sesenta mil francos.
-Si usted vive quince años -decía el notario-, él no habrá pagado más que cuarenta y cinco mil francos.
Se estremecía de gozo la vieja ante la perspectiva de doscientos cincuenta francos mensuales; pero desconfiaba, temía cosas imprevistas, engaños ocultos, y estuvo hasta la noche haciendo distintas objeciones, no decidiéndose resolver ni abandonar el asunto. Por fin hizo preparar la escritura y volvió a su casa como si hubiera bebido cuatro jarros de cidra nueva.
Cuando Chicot fue a saber la respuesta, ella se hizo rogar mucho, repitiendo que no se decidía y, en realidad, temerosa de que no accediera el posadero a dar los doscientos cincuenta francos. Pero como él insistía mucho, ella se resolvió a manifestar sus pretensiones.
Chicot, rechazándolas, trató de convencerla de que le quedaban aún muchos años de vida. La vieja lloriqueó.
-Ni cinco años me quedan. Ya tengo setenta y tres, y la salud muy quebrantada. La otra noche creí morirme.
Pero Chicot no se dejaba pescar.
-Vamos, vamos, vieja redomada. Está usted más fuerte que la torre de la iglesia. Usted ha de llegar a ciento diez años y me enterrará, seguramente.
Perdieron todo el día en discusiones, y como la vieja no cedió, al anochecer el posadero tuvo que resignarse a ofrecer los doscientos cincuenta francos mensuales.
Al día siguiente firmaron la escritura.
Transcurrieron tres años. La vieja estaba cada vez más robusta; no pasaba el tiempo por ella, y Chicot se desesperaba; le parecía pagar aquella renta durante medio siglo; creyéndose burlado y arruinado, iba de cuando en cuando a ver a su amiga, que lo recibía maliciosamente satisfecha del engaño, y Chicot no tardaba en subir a la tartana y alejarse al trote, murmurando:
-¿No reventarás, maldita vieja!
No sabía qué hacer. Hubiera querido estrangularla. Sentía contra ella un odio feroz, implacable.
Buscó medios.
Una tarde llegó a la finca satisfecho, frotándose las manos de gusto como la primera vez que fue a proponer el negocio.
Y después de haber hablado unos minutos, dijo:
-¿Por qué no va usted a comer conmigo cuando pasa por Epreville? Se murmura. Dicen que ya no somos amigos, y esto me duele. Por el gasto no ha de quedar, ni quiero que usted se abstenga por consideraciones tontas. Cuanto más coma usted, más gusto ha de darme; y que lo sepan los que hablan.
La vieja no se lo hizo repetir, y a los tres días, yendo al mercado con su carrito y su mozo, dejó el caballo en las cuadras de la posada de Chicot y se fue luego a comer con él, siendo servida como una reina; le dieron pollo y lo mejor que había en la casa para provocar su apetito; pero comió poco, porque desde la niñez estaba educada en una sobriedad absoluta, viviendo con sopas y pan untado con un poco de manteca. Chicot insistía, descorazonado. Ella no bebió vino ni quiso tomar café.
-¿Tampoco aceptará una copita de aguardiente?
-Sí; eso sí; no sabría negarme.
Y el posadero gritó con toda la fuerza de sus pulmones:
-Rosalía, trae aguardiente del bueno, del superfino, de lo mejor.
La criada, compareciendo con una botella, sirvió dos vasos.
-Pruebe usted esto, señora -dijo Chicot- es una delicia.
La vieja bebía saboreando cada sorbo.
-Sí; es, en verdad, excelente.
No acababa de decirlo, cuando Chicot le llenaba de nuevo el vaso. Ella hizo intención de resistir, pero ya no había remedio, y lo paladeó con deleite.
Chicot quiso hacerle beber otro más, pero ella se negó. Él insistía:
-Esto es como la leche. Vea usted, yo bebo diez o doce copas, y nunca me da que sentir. Esto pasa como azúcar. Ni en el vientre, ni en la cabeza; nada: parece que se evapora en la lengua. Y no hay cosa mejor para la salud.
Como a la vieja le gustaba mucho, bebió un poco más.
Y Chicot, en un arranque de generosidad, exclamó:
-Vaya; para probar a todos que somos buenos amigos, voy a regalarle un barrilito.
La mujer se fue algo borracha. Y al día siguiente Chicot entró en el patio de la finca con su tartana, sacando luego de las bolsas un barrilito. Para demostrar que aquel aguardiente era como el del día anterior, pidió unas copitas y las llenaron tres veces.
Al despedirse, dijo:
-Ya lo sabe usted para cuando se acabe, me queda más en casa; no lo economizo. Tengo mucho gusto en obsequiarla.
Se subió a la tartana y se fue.
Volvió a los cuatro días. La vieja estaba en el umbral de la puerta cortando sopas de pan. Chicot sonrió, saludándola y acercándole con disimulo a la cara la nariz. Su propósito era saber cómo le olía la boca. Sintiendo el vaho del alcohol, se le alegró el semblante, y dijo:
-¿Quiere usted convidarme a una copita de aguardiente?
Y vaciaron dos o tres, como buenos amigos.
Pronto corrió por la comarca la noticia de que la señora Magloire abusaba del aguardiente, cayendo borracha con frecuencia, unas veces en la cocina, otras veces en el patio, y hasta en los caminos, habiendo sido necesario alguna vez llevarla a su casa, inmóvil como un cadáver.
Chicot ya no iba más a la finca, y cuando le hablaban de la señora Magloire, murmuraba con expresión de tristeza:
-¿No es una desdicha que a su edad haya tomado esas costumbres? Cuando uno es viejo, debe cuidarse. Esto acabará por darle un disgusto cualquier día.
Y así ocurrió. Al invierno siguiente murió la vieja después de las fiestas de navidad, habiendo caído borracha en la nieve.
Y al heredar la finca, Chicot exclamaba:
-Sin las borracheras, hubiera vivido lo menos diez años más

miércoles, julio 04, 2007

Astor Piazzolla

11 de Marzo de 1921
4 de Julio de 1992
Compositor, bandoneonista
Nació en Mar del Plata
Murió en Buenos Aires
Simplemente Astor

martes, julio 03, 2007

El rey lagarto

8 de Diciembre de 1943
3 de Julio de 1971
Poeta, cantante.
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THE CRYSTAL SHIP (BARCO DE CRISTAL)

Antes de que te duermas dentro de la inconsciencia
Me encantaría tener otro beso
Otra intermitente oportunidad de éxtasis
Otro beso, otro beso.

Los días son brillantes y llenos de dolor
Enciérrame en tu gentil lluvia
Los tiempos que tu corrías eran demasiado dementes
Nos encontraremos otra vez, nos encontraremos otra vez.

Oh dime donde tu libertad descansa,
Las calles son campos que nunca mueren,
Envíame desde razones que
Tu preferirías llorar, yo preferiría volar.

El barco de cristal esta siendo llenado
Un millar de chicas, un millar de estímulos,
Un millar de maneras para gastar tu tiempo;
Cuando nosotros regresemos, yo dejare caer un rayo.

domingo, julio 01, 2007

1º de Julio de 1974

Franz Kafka x 2

Una pequeña fábula

"Ay", dijo el ratón, "el mundo se está haciendo más chiquito cada día. Al principio era tan grande que yo tenía miedo, corría y corría, y me alegraba cuando al fin veía paredes a lo lejos a diestra y siniestra, pero estas largas paredes se han achicado tanto que ya estoy en la última cámara, y ahí en la esquina está la trampa a la cual yo debo caer".

"Sólamente tienes que cambiar tu dirección", dijo el gato, y se lo comió.


La Partida

Ordené que trajeran mi caballo del establo. El sirviente no entendió mis órdenes. Así que fuí al establo yo mismo, le puse silla a mi caballo, y lo monté. A la distancia escuché el sonido de una trompeta, y le pregunté al sirviente qué significaba. El no sabía nada, y escuchó nada. En el portal me detuvo y preguntó: "¿A dónde va el patrón?" "No lo sé", le dije, "simplemente fuera de aquí, simplemente fuera de aquí. Fuera de aquí, nada más, es la única manera en que puedo alcanzar mi meta". "¿Así que usted conoce su meta?", preguntó. "Sí", repliqué, "te lo acabo de decir. Fuera de aquí, esa es mi meta".


sábado, junio 30, 2007

Pierre Henry Cami

PIERRE-HENRI CAMI (1884-1958)
Pierre-Henri Cami es uno de los grandes maestros del humor contemporáneo. Destacó como actor, periodista ilustrador, dibujante humorístico; fue muy apreciado por los surrealistas y admirado por Jacques Prévert, Roland Topor y Charles Chaplin, entre otros muchos. Maestro del calambour, dominaba los juegos de palabras y el absurdo era el verdadero protagonista de sus obras. Es el creador de un estilo humorístico surrealista que veremos después en muchos autores franceses, como Jacques Prévert, Eugène Ionesco, o Pierre Desproges.

Para muestra, dejo este cuento corto...


Historia de un joven celoso

Había una vez un joven que estaba muy celoso de una muchacha bastante voluble.
Un día le dijo:
-Tus ojos miran a todo el mundo.
Entonces, le arrancó los ojos.
Después le dijo:
-Con tus manos puedes hacer gestos de invitación.
Y le cortó las manos.
“Todavía puede hablar con otros”, pensó. Y le extirpó la lengua.
Luego, para impedirle sonreír a los eventuales admiradores, le arrancó todos los dientes.
Por último, le cortó las piernas. “De este modo -se dijo- estaré más tranquilo”.
Solamente entonces pudo dejar sin vigilancia a la joven muchacha que amaba. “Ella es fea -pensaba-, pero al menos será mía hasta la muerte”.
Un día volvió a la casa y no encontró a la muchacha: había desaparecido, raptada por un exhibidor de fenómenos

miércoles, junio 27, 2007

Charles Lutwidge Dodgson El sueño del rey


O Lewis Caroll, más conocido por su seudónimo. Afecto al láudano, dejamos este humilde relato...

-Ahora está soñando. ¿Con quién sueña? ¿Lo sabes?

-Nadie lo sabe.

-Sueña contigo. Y si dejara de soñar, ¿qué sería de ti?

-No lo sé.

-Desaparecerías. Eres una figura de su sueño. Si se despertara ese Rey te apagarías como una vela.

Relatos (Sudamericana)

sábado, junio 23, 2007

El Verdugo Arthur Koestler


Cuenta la historia que había una vez un verdugo llamado Wang Lun, que vivía en el reino del segundo emperador de la dinastía Ming. Era famoso por su habilidad y rapidez al decapitar a sus víctimas, pero toda su vida había tenido una secreta aspiración jamás realizada todavía: cortar tan rápidamente el cuello de una persona que la cabeza quedara sobre el cuello, posada sobre él. Practicó y practicó y finalmente, en su año sesenta y seis, realizó su ambición.
Era un atareado día de ejecuciones y él despachaba cada hombre con graciosa velocidad; las cabezas rodaban en el polvo. Llegó el duodécimo hombre, empezó a subir el patíbulo y Wang Lun, con un golpe de su espada, lo decapitó con tal celeridad que la víctima continuó subiendo. Cuando llegó arriba, se dirigió airadamente al verdugo:
-¿Por qué prolongas mi agonía? -le preguntó-. ¡Habías sido tan misericordiosamente rápido con los otros!
Fue el gran momento de Wang Lun; había coronado el trabajo de toda su vida. En su rostro apareció una serena sonrisa; se volvió hacia su víctima y le dijo:
-Tenga la bondad de inclinar la cabeza, por favor

sábado, junio 16, 2007

El gesto de la muerte Jean Cocteau


Un joven jardinero persa dice a su príncipe:
-¡Sálvame! Encontré a la Muerte esta mañana. Me hizo un gesto de amenaza. Esta noche, por milagro, quisiera estar en Ispahan.
El bondadoso príncipe le presta sus caballos. Por la tarde, el príncipe encuentra a la Muerte y le pregunta:
-Esta mañana ¿por qué hiciste a nuestro jardinero un gesto de amenaza?
-No fue un gesto de amenaza -le responde- sino un gesto de sorpresa. Pues lo veía lejos de Ispahan esta mañana y debo tomarlo esta noche en Ispahan.

martes, junio 12, 2007

Pierre Reverdy Cara a cara


Se adelanta y la rigidez de su paso tímido traiciona su aplomo. Las miradas no abandonan sus pies. Todo lo que brilla en aquellos ojos, de donde brotan malos pensamientos, alumbra su caminar titubeante. Va a caerse. En el fondo del salón una imagen conocida se yergue. Su mano tendida va hacia la suya. Ya no ve sino aquello; pero de pronto tropieza sobre si mismo.


Versiones de surrealismo (César Moro)

lunes, junio 04, 2007

Guillaume Apollinaire Renanas

Mi vaso está lleno de vino tembloroso como una llama
Escuchad la canción lenta de un marinero
Que cuenta haber visto siete mujeres
Peinar sus cabellos verdes y largos hasta sus pies

De pie cantad más alto bailad en raudo corro
Que no se oiga mas el canto de los marineros
Y acercarme todas las mozas rubias
De mirada inmóvil y recogidas trenzas

El Rin está borracho donde se reflejan las viñas
Todo el oro nocturno y tiembla en sus aguas
La voz no cesa de cantar
A esas hadas de cabellera verde que encanta el estío

Mi vaso se ha quebrado como la brusca risa.

sábado, junio 02, 2007

Paul Éluard

EL ESPEJO DE UN MOMENTO

Disipa el día,
Muestra a los hombres las imágenes desligadas de la apariencia,
Quita a los hombres la posibilidad de distraerse,
Es duro como la piedra,
La piedra informe,
La piedra del movimiento y de la vista,
Y tiene tal resplandor que todas las armaduras y todas las máscaras
quedan falseadas.
Lo que la mano ha tomado ni siquiera se digna tomar la forma
de la mano,
Lo que ha sido comprendido ya no existe,
El pájaro se ha confundido con el viento,
El cielo con su verdad,
El hombre con su realidad.

Traducción: Aldo Pellegrini

jueves, mayo 31, 2007

Walt Whitman

Walt Whitman
Poeta norteamericano
31 de Mayo de 1819
26 de Marzo de 1892
Hojas de Hierba
...................

Voces prohibidas me recorren,
voces de sexo y lujuria,
veladas voces cuyo velo aparto,
voces indecentes por mí purificadas
y transfiguradas.

No me tapo la boca con la mano,
trato con igual delicadeza
a los intestinos que a la cabeza
y el corazón,
la cópula no es para mí más grosera
que la muerte.

Creo en la carne y en los apetitos,
y cada parte, cada pizca de mí
es un milagro.
Divino soy por dentro y por fuera, y
santifico todo lo que toco o me toca,
el aroma de estas axilas es más
hermoso que una plegaria,
esta cabeza más que los templos,
las biblias y todos los credos.

martes, mayo 29, 2007

Alfonsina Storni Martignoni


Nació el 29 de Mayo de 1892.





ASPECTO

Vivo dentro de cuatro paredes matemáticas
Alineadas a metro. Me rodean apáticas
Almillas que no saben ni un ápice siquiera
De esta fiebre azulada que nutre mi quimera.
Uso una piel postiza que me la rayo en gris.
Cuervo que bajo el ala guarda una flor de lis.
Me causa cierta risa mi pico fiero y torvo
Que yo misma me creo pura farsa y estorbo.

viernes, mayo 25, 2007

Sin paraguas ni escarapelas


El 24 de mayo por la noche, el coronel Saavedra y el doctor Castelli atraviesan la Plaza de la Victoria bajo la lluvia, cubiertos con capotes militares. Van a jugarse el destino de medio continente después de tres siglos de dominación española. Uno quiere la independencia, el otro la revolución, pero ninguna de las dos palabras será pronunciada esa noche(...)La mañana del 25, cuando muchos se han ido a dormir y otros llegan a ver "de qué se trata", el abogado Juan José Castelli sale al balcón del Cabildo y, con el énfasis de un Saint Just, anuncia la hora de la libertad. La historiografía oficial no le hará un buen lugar en el rincón de los recuerdos. El discurso de Castelli es el de alguien que arroja los dados de la Historia.Aquellas jornadas debían ser un simple golpe de mano, pero la fuerza de esos hombres provoca una voltereta que sacudirá a todo el continente. Dice Saavedra: "Nosotros solos, sin precedente combinación con los pueblos del interior mandados por jefes españoles que tenían influjo decidido en ellos, (...) nosotros solos, digo, tuvimos la gloria de emprender tan abultada obra (...) En el mismo Buenos Aires no faltaron (quienes) miraron con tedio nuestra empresa: unos la creían inverificable por el poder de los españoles; otros la graduaban de locura y delirio, de cabezas desorganizadas; otros en fin, y eran los más piadosos, nos miraban con compasión no dudando que en breves días seríamos víctimas del poder y furor español". La audacia desata un mecanismo inmanejable. Saavedra es un patriota, no un revolucionario, pero no puede oponerse a la dinámica que se desata en esos días. El secretario Moreno, un asceta de la revolución, dirige sus actos y sus órdenes a forzar esa dinámica para destrozar el antiguo sistema(...)En la primera junta gana la gauche primero y al temible mariscal Vicente Nieto más tarde. y la suya en (la acepción de "izquierda" se pronuncia, todavía, en francés): Moreno, Castelli y Belgrano son un bloque sólido con una política propia a la que por conveniencia se pliegan Matheu, Paso y el cura Alberti; Azcuénaga y Larrea sólo cuentan las ventajas que puedan sacar y simpatizan con el presidente Saavedra que a su vez los desprecia por oportunistas. Las discordias empiezan muy pronto, con las primeras resoluciones. Castelli parte a Córdoba y el Alto Perú como comisario político de Moreno, que no confiaba en los militares formados en la Reconquista. Es él quien cumple las "instrucciones" y ejecuta a LiniersBelgrano, el otro brazo armado de los jacobinos, va a tomar el Paraguay; no hay en él la cólera terrible de su primo, sino una piedad cristiana y otoñal que lo engrandece: en el Norte captura a un ejército entero y lo deja partir bajo juramento de no volver a tomar las armas. Manda a sus gauchos desharrapados con un rigor insostenible y no mata por escarmiento sino por extrema necesidad. Sufre sífilis, cirrosis y tiene várices, pero conserva la fe cristiana y el sentido del humor. Las victorias de Castelli en SuipachaTucumán afirman la posición de Moreno en la Junta, pero las catástrofes de fines de año aceleran su caída. Frente a frente, uno de levita y otro de uniforme, Moreno de Chuquisaca y Saavedra de Potosí, se odian pero no se desprecian "Impío, malvado, maquiavélico", llama el coronel al secretario de la Junta; y cuando se refiere a uno de sus amigos, dice: "El alma de Monteagudo, tan negra como la madre que lo parió" (...) Desde fines de agosto, Moreno ha hecho aprobar por unanimidad el Plan secreto de operaciones que recomienda el terror como método para destruir al enemigo emboscado. Ese texto feroz, por momentos descabellado, no se conoció hasta que a fines del siglo XIX. Eduardo Madero; el constructor del puerto; lo encontró en los archivos de Sevilla y se lo envió a Mitre. Para entonces, los premios y castigos de la historia oficial ya estaban otorgados y Moreno pasaba por un periodista y educador romántico influido por las mejores ideas de la Revolución Francesa. Pero es la aplicación de ese método sangriento lo que garantiza el triunfo de la Revolución. Hasta la llegada de San Martín la formación de los ejércitos se hizo a punta de bayoneta, la conspiración de Alzaga, como la contrarrevolución de Liniers, terminaron en suplicio y los españoles descubrieron, entonces, que los patriotas estaban dispuestos a todo: "Nuestros asuntos van bien porque hay firmeza y si por desgracia hubiéramos aflojado estaríamos bajo tierra. Todo el Cabildo nos hacía más guerra que los tiranos mandones del virreinato", escribe Castelli antes de ser llevado a juicio.
Extractos de "Sin paraguas ni escarapelas". Osvaldo Soriano

Gaceta oportuna


El 14 de Mayo de 1810 llegó al puerto de Buenos Aires el Misletoe con la orden de evacuar a los ingleses del puerto de Buenos Aires, pero lo más importante fue que trajo los periódicos ingleses al 24 de Febrero de 1810, en ellos se anoticiaba del ingreso de los franceses en Sevilla y su caída. Cisneros hace publicar una gaceta informando que aún se combate en Sevilla, pero llega a Montevideo la fragata París y se menciona en los periódicos la caída de Andalucía. No duró mucho la gaceta en cuestión.

Historia Argentina. Hamilton
Historia Argentina. José María Rosa

Apostillas de 1810


.La Revolución de Mayo costó 521 pesos. Se gastaron en la compra de tres relojes, la iluminación de las galerías y la comida.
.Los platos predilectos eran sopa de arroz, asado, matambre, sopa de fideos, puchero, carbonada, picadillo con pasas de uva, guisos, albóndigas, estofado y zapallitos rellenos. Además, las comidas finalizaban con un caldo que se servía en taza. ¿Las cosas dulces eran las preferidas en la época colonial? Se hacían bocadillos de papa o batata, cuajada, frutas, mazamorra y natilla.

.Levantar las copas para brindar, cambiar los cubiertos con el nuevo plato y saludarse estrechando la mano eran costumbres que se habían adoptado de los ingleses durante las invasiones
.Estaba mal visto que hombres y mujeres pasearan juntos. Debían hacerlo en grupos separados.


Historia Argentina (José María Rosa) www.educared.org.ar

miércoles, mayo 23, 2007

El sol del 25 viene asomando


Para el 25 de Mayo...

sábado, mayo 19, 2007

El salto


Un navío regresaba al puerto después de dar la vuelta al mundo; el tiempo era bueno y todos los pasajeros estaban en el puente. Entre las personas, un mono, con sus gestos y sus saltos, era la diversión de todos. Aquel mono, viendo que era objeto de las miradas generales, cada vez hacía más gestos, daba más saltos y se burlaba de las personas, imitándolas. De pronto saltó sobre un muchacho de doce años, hijo del capitán del barco, le quitó el sombrero, se lo puso en la cabeza y gateó por el mástil. Todo el mundo reía; pero el niño, con la cabeza al aire, no sabía qué hacer: si imitarlos o llorar. El mono tomó asiento en la cofa, y con los dientes y las uñas empezó a romper el sombrero. Se hubiera dicho que su objeto era provocar la cólera del niño al ver los signos que le hacía mientras le mostraba la prenda. El jovenzuelo lo amenazaba, lo injuriaba; pero el mono seguía su obra. Los marineros reían. De pronto el muchacho se puso rojo de cólera; luego, despojándose de alguna ropa, se lanzó tras el mono. De un salto estuvo a su lado; pero el animal, más ágil y más diestro, se le escapó. -¡No te irás! -gritó el muchacho, trepando por donde él. El mono lo hacía subir, subir... pero el niño no renunciaba a la lucha. En la cima del mástil, el mono, sosteniéndose de una cuerda con una mano, con la otra colgó el sombrero en la más elevada cofa y desde allí se echó a reír mostrando los dientes. Del mástil donde estaba colgado el sombrero había más de dos metros; por lo tanto, no podía tomarlo sin grandísimo peligro. Todo el mundo reía viendo la lucha del pequeño contra el animal; pero al ver que el niño dejaba la cuerda y se ponía sobre la cofa, los marineros quedaron paralizados por el espanto. Un falso movimiento y caería al puente. Aun cuando cogiera el sombrero no conseguiría bajar. Todos esperaban ansiosamente el resultado de aquello. De repente alguien lanzó un grito de espanto. El niño miró abajo y vaciló. En aquel momento el capitán del barco, el padre del niño, salió de su camarote llevando en la mano una escopeta para matar gaviotas. Vio a su hijo en el mástil y apuntándole inmediatamente, exclamó: -¡Al agua!... ¡Al agua o te mato!... El niño vacilaba sin comprender. -¡Salta o te mato!... ¡Uno, dos!... Y en el momento en que el capitán gritaba: -¡Tres!... -el niño se dejó caer hacia el mar. Como una bala penetró su cuerpo en el agua; mas apenas lo habían cubierto las olas, cuando veinte bravos marineros lo seguían. En el espacio de cuarenta segundos, que parecieron un siglo a los espectadores, el cuerpo del muchacho apareció en la superficie. Lo transportaron al barco y algunos minutos después empezó a echar agua por la boca y respiró. Cuando su padre lo vio salvado, exhaló un grito, como si algo lo hubiese tenido algo ahogado, y escapó a su camarote

León Tolstoi.(1828-1910)

martes, mayo 15, 2007

Satanás y la libertad


"La Biblia, que es un libro muy interesante y a veces muy profundo cuando se lo considera como una de las más antiguas manifestaciones de la sabiduría y de la fantasía humanas que han llegado hasta nosotros, expresa esta verdad de una manera muy ingenua en su mito del pecado original. Jehová, que de todos los buenos dioses que han sido adorados por los hombres es ciertamente el más envidioso, el más vanidoso, el más feroz, el más injusto, el más sanguinario, el más déspota y el más enemigo de la dignidad y de la libertad humanas, que creó a Adán y a Eva por no sé qué capricho (sin duda para engañar su hastío que debía de ser terrible en su eternamente egoísta soledad, para procurarse nuevos esclavos), había puesto generosamente a su disposición toda la Tierra, con todos sus frutos y todos los animales, y no había puesto a ese goce completo más que un límite. Les había prohibido expresamente que tocaran los frutos del árbol de la ciencia. Quería que el hombre, privado de toda conciencia de sí mismo, permaneciese un eterno animal, siempre de cuatro patas ante el Dios eterno, su creador su amo. Pero he aquí que llega Satanás, el eterno rebelde, el primer librepensador y el emancipador de los mundos. Avergüenza al hombre de su ignorancia de su obediencia animales; lo emancipa e imprime sobre su frente el sello de la libertad y de la humanidad, impulsándolo a desobedecer y a comer del fruto de la ciencia."
Mijail Bakunin (Dios y el estado)

domingo, mayo 13, 2007

Gregory Isaacs - Yellowman Día 2









Este segundo día trajo un poco menos de público (igualmente lleno pero no sold out) nos puso al maestro Gregory Isaacs en todo su esplendor. Con un ritmo cadencioso como solo puede lograr este hombre, nos transporta a su magia a través de las canciones que interpretó junto a la banda, de muy buena calidad por cierto. Enfundado en un traje que luego fue quitándose, hasta quedar en camisa negra desabrochada y camiseta calada y su clásico sombrero blanco (tenía una traje con saco rojo, pantalón y camisa negra, además de su sombrero blanco, todo un gentelman) nos regaló reggae a borbotones. El pico mismo del evento.
Luego fue el turno del eléctrico Yellowman, con altos y bajos (mejor que aquella vez en Vélez) , no para de ir de un lado al otro del escenario, enfundado en ropa deportiva de la casa alemana, logró buena respuesta del público que mayoritariamente fue a verlo (fuimos los menos los que nos acercamos por Gregory).

sábado, mayo 12, 2007

Alpha Blondie, Skatalites - Día 1








A pesar de las colas y el ingreso tardío para perderme una parte de Skatalites, los vientos al frente para terminar de ver a una excelente banda preanunciaban lo que vendría después. Redimido luego del fallido recital de Obras, esta vez Alpha Blondie dio un concierto de reggae a la altura. Luna Park repleto (cartelito sold out), escuché Sweet fanta dialo, Jerusalem, Masada, Cocody Rock, Peace in Liberia, entre tantos otros hits. A seguir festejando.

viernes, mayo 11, 2007

Bob Marley Day


6 de Febrero de 1945
11 de Mayo de 1981

miércoles, mayo 09, 2007

La corbata


La corbata dolorosa que llevas y que te adorna, oh civilizado,
quítatela si quieres respirar bien.









Perdón por el dibujo, el paint me falta dominarlo un poco más... pero quedó bastante bien.
Guillaume Apollinaire (1880-1918)
Famoso por sus poemas y caligramas, dejo un par de ejemplos mas abajo y su imagen.


lunes, mayo 07, 2007

Un Obispo en el atolladero


Resulta bastante curiosa la idea que algunas personas piadosas tienen de las blasfemias. Creen que ciertas letras del alfabeto, ordenadas de una forma o de otra, pueden, en uno de esos sentidos, lo mismo agradar infinitamente al Eterno como, dispuestas en otro, ultrajarle de la forma más horrible, y sin lugar a dudas ese es uno de los más arraigados prejuicios que ofuscan a la gente devota. A la categoría de las personas escrupulosas en lo que respecta a las "b" y a las "f" pertenecía un anciano obispo de Mirepoix, que a comienzos de este siglo pasaba por ser un santo. Cuando un día iba a ver al obispo de Pamiers, su carroza se atascó en los horribles caminos que separan esas dos ciudades: por más que lo intentaron los caballos no podían hacer más. -Monseñor -exclamó al fin el cochero, a punto de estallar-, mientras permanezcas ahí mis caballos no podrán dar un paso. -¿Y por qué no? -contestó el obispo. -Porque es absolutamente necesario que yo suelte una blasfemia y Vuestra Ilustrísima se opone a ello; así, pues, haremos noche aquí si no me lo permite. -Bueno, bueno -contestó el obispo, zalamero, santiguándose-, blasfema, pues, hijo mío, pero lo menos posible. El cochero blasfema, los caballos arrancan, monseñor sube de nuevo... y llegan sin novedad.

Donatien Alphonse Francois, Marqués de Sade (1740-1814) Cuentos. Ediciones Libertador.

domingo, mayo 06, 2007

Ante la ley


Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta al guardián y le pide que le deje entrar. Pero el guardián contesta que de momento no puede dejarlo pasar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde se lo permitirá. - Es posible - contesta el guardián -, pero ahora no.
La puerta de la ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el campesino se inclina para atisbar el interior. El guardián lo ve, se ríe y le dice:
- Si tantas ganas tienes - intenta entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón hay otros tantos guardianes, cada uno más poderoso que el anterior. Ya el tercer guardián es tan terrible que no puedo soportar su vista.
El campesino no había imaginado tales dificultades; pero el imponente aspecto del guardián, con su pelliza, su nariz grande y aguileña, su larga bárba de tártaro, rala y negra, le convencen de que es mejor que espere. El guardián le da un banquito y le permite sentarse a un lado de la puerta. Allí espera días y años. Intenta entrar un sinfín de veces y suplica sin cesar al guardián. Con frecuencia, el guardián mantiene con él breves conversaciones, le hace preguntas sobre su país y sobre muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y al final siempre le dice que no todavía no puede dejarlo entrar. El campesino, que ha llevado consigo muchas cosas para el viaje, lo ofrece todo, aun lo más valioso, para sobornar al guardián. Éste acepta los obsequios, pero le dice:
- Lo acepto para que no pienses que has omitido algún esfuerzo.
Durante largos años, el hombre observa casi continuamente al guardián: se olvida de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la ley. Maldice su mala suerte, durante los primeros años abiertamente y en voz alta; más tarde, a medida que envejece, sólo entre murmullos. Se vuelve como un niño, y como en su larga contemplación del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel, ruega a las pulgas que lo ayuden y convenzan al guardián. Finalmente su vista se debilita, y ya no sabe si realmente hay menos luz o si sólo le engañan sus ojos. Pero en medio de la oscuridad distingue un resplandor, que brota inextinguible de la puerta de la ley. Ya le queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las experiencias de esos largos años se confunden en su mente en una sola pregunta, que hasta ahora no ha formulado. Hace señas al guardián para que se acerque, ya que el rigor de la muerte endurece su cuerpo. El guardián tiene que agacharse mucho para hablar con él, porque la diferencia de estatura entre ambos ha aumentado con el tiempo.
- ¿Qué quieres ahora - pregunta el guardián -. Eres insaciable.
- Todos se esfuerzan por llegar a la ley - dice el hombre -; ¿cómo se explica, pues, que durante tantos años sólo yo intentara entrar?
El guardián comprende que el hombre va a morir y, para asegurarse de que oye sus palabras, le dice al oído con voz atronadora:
- Nadie podía intentarlo, porque esta puerta estaba reservada solamente para ti. Ahora voy a cerrarla.
Franz Kafka (Un médico de campo, 1919)

Los árboles


Porque somos como troncos de árboles en la nieve; en apariencia, están puestos lisos sobre ella, y con un pequeño empujón uno debería hacerlos correr. No; no es posible, porque están fuertemente unidos al suelo. Pero mira... esto es, inclusive, sólo aparente.

Franz Kafka (Contemplación, 1913)

sábado, mayo 05, 2007

Día internacional por la liberación del consumo de marihuana

This is Motörhead, we play rock & roll


El más fuerte
El más rápido
El más rock and roll
Motörhead
No acepte imitaciones
This is Motörhead
We play rock and roll

martes, mayo 01, 2007

1º de Mayo

Feliz día.

Adquisiciones


Después de transcribir al admirado por Cortázar (Poe), me compré Cuentos de Sade, poesías de Apollinaire, relatos y cuentos de Ambrose Bierce... lo que viene, además de algunas cosas en gateras esperando, cuando me recupere de los dedos....

El retrato oval


El castillo en el cual mi criado se le había ocurrido penetrar a la fuerza en vez de permitirme, malhadadamente herido como estaba, de pasar una noche al ras, era uno de esos edificios mezcla de grandeza y de melancolía que durante tanto tiempo levantaron sus altivas frentes en medio de los Apeninos, tanto en la realidad como en la imaginación de Mistress Radcliffe. Según toda apariencia, el castillo había sido recientemente abandonado, aunque temporariamente. Nos instalamos en una de las habitaciones más pequeñas y menos suntuosamente amuebladas. Estaba situada en una torre aislada del resto del edificio. Su decorado era rico, pero antiguo y sumamente deteriorado. Los muros estaban cubiertos de tapicerías y adornados con numerosos trofeos heráldicos de toda clase, y de ellos pendían un número verdaderamente prodigioso de pinturas modernas, ricas de estilo, encerradas en sendos marcos dorados, de gusto arabesco. Me produjeron profundo interés, y quizá mi incipiente delirio fue la causa, aquellos cuadros colgados no solamente en las paredes principales, sino también en una porción de rincones que la arquitectura caprichosa del castillo hacía inevitable; hice a Pedro cerrar los pesados postigos del salón, pues ya era hora avanzada, encender un gran candelabro de muchos brazos colocado al lado de mi cabecera, y abrir completamente las cortinas de negro terciopelo, guarnecidas de festones, que rodeaban el lecho. Quíselo así para poder, al menos, si no reconciliaba el sueño, distraerme alternativamente entre la contemplación de estas pinturas y la lectura de un pequeño volumen que había encontrado sobre la almohada, en que se criticaban y analizaban.
Leí largo tiempo; contemplé las pinturas religiosas devotamente; las horas huyeron, rápidas y silenciosas, y llegó la media noche. La posición del candelabro me molestaba, y extendiendo la mano con dificultad para no turbar el sueño de mi criado, lo coloqué de modo que arrojase la luz de lleno sobre el libro.
Pero este movimiento produjo un efecto completamente inesperado. La luz de sus numerosas bujías dio de pleno en un nicho del salón que una de las columnas del lecho había hasta entonces cubierto con una sombra profunda. Vi envuelto en viva luz un cuadro que hasta entonces no advirtiera. Era el retrato de una joven ya formada, casi mujer. Lo contemplé rápidamente y cerré los ojos. ¿Por qué? No me lo expliqué al principio; pero, en tanto que mis ojos permanecieron cerrados, analicé rápidamente el motivo que me los hacía cerrar. Era un movimiento involuntario para ganar tiempo y recapacitar, para asegurarme de que mi vista no me había engañado, para calmar y preparar mi espíritu a una contemplación más fría y más serena. Al cabo de algunos momentos, miré de nuevo el lienzo fijamente.
No era posible dudar, aun cuando lo hubiese querido; porque el primer rayo de luz al caer sobre el lienzo, había desvanecido el estupor delirante de que mis sentidos se hallaban poseídos, haciéndome volver repentinamente a la realidad de la vida.
El cuadro representaba, como ya he dicho, a una joven. se trataba sencillamente de un retrato de medio cuerpo, todo en este estilo que se llama, en lenguaje técnico, estilo de viñeta; había en él mucho de la manera de pintar de Sully en sus cabezas favoritas. Los brazos, el seno y las puntas de sus radiantes cabellos, pendíanse en la sombra vaga, pero profunda, que servía de fondo a la imagen. El marco era oval, magníficamente dorado, y de un bello estilo morisco. Tal vez no fuese ni la ejecución de la obra, ni la excepcional belleza de su fisonomía lo que me impresionó tan repentina y profundamente. No podía creer que mi imaginación, al salir de su delirio, hubiese tomado la cabeza por la de una persona viva. Empero, los detalles del dibujo, el estilo de viñeta y el aspecto del marco, no me permitieron dudar ni un solo instante. Abismado en estas reflexiones, permanecí una hora entera con los ojos fijos en el retrato. Aquella inexplicable expresión de realidad y vida que al principio me hiciera estremecer, acabó por subyugarme. Lleno de terror y respeto, volví el candelabro a su primera posición, y habiendo así apartado de mi vista la causa de mi profunda agitación, me apoderé ansiosamente del volumen que contenía la historia y descripción de los cuadros. Busqué inmediatamente el número correspondiente al que marcaba el retrato oval, y leí la extraña y singular historia siguiente:
"Era una joven de peregrina belleza, tan graciosa como amable, que en mal hora amó al pintor y se desposó con él. Él tenía un carácter apasionado, estudioso y austero, y había puesto en el arte sus amores; ella, joven, de rarísima belleza, toda luz y sonrisas, con la alegría de un cervatillo, amándolo todo, no odiando más que el arte, que era su rival, no temiendo más que la paleta, los pinceles y demás instrumentos importunos que le arrebataban el amor de su adorado. Terrible impresión causó a la dama oír al pintor hablar del deseo de retratarla. Mas era humilde y sumisa, y sentóse pacientemente, durante largas semanas, en la sombría y alta habitación de la torre, donde la luz se filtraba sobre el pálido lienzo solamente por el cielo raso. El artista cifraba su gloria en su obra, que avanzaba de hora en hora, de día en día. Y era un hombre vehemente, extraño, pensativo y que se perdía en mil ensueños; tanto que no veía que la luz que penetraba tan lúgubremente en esta torre aislada secaba la salud y los encantos de su mujer, que se consumía para todos excepto para él. Ella, no obstante, sonreía más y más, porque veía que el pintor, que disfrutaba de gran fama, experimentaba un vivo y ardiente placer en su tarea, y trabajaba noche y día para trasladar al lienzo la imagen de la que tanto amaba, la cual de día en día tornábase más débil y desanimada. Y, en verdad, los que contemplaban el retrato, comentaban en voz baja su semejanza maravillosa, prueba palpable del genio del pintor, y del profundo amor que su modelo le inspiraba. Pero, al fin, cuando el trabajo tocaba a su término, no se permitió a nadie entrar en la torre; porque el pintor había llegado a enloquecer por el ardor con que tomaba su trabajo, y levantaba los ojos rara vez del lienzo, ni aun para mirar el rostro de su esposa. Y no podía ver que los colores que extendía sobre el lienzo borrábanse de las mejillas de la que tenía sentada a su lado. Y cuando muchas semanas hubieron transcurrido, y no restaba por hacer más que una cosa muy pequeña, sólo dar un toque sobre la boca y otro sobre los ojos, el alma de la dama palpitó aún, como la llama de una lámpara que está próxima a extinguirse. Y entonces el pintor dio los toques, y durante un instante quedó en éxtasis ante el trabajo que había ejecutado. Pero un minuto después, estremeciéndose, palideció intensamente herido por el terror, y gritó con voz terrible: "¡En verdad, esta es la vida misma!" Se volvió bruscamente para mirar a su bien amada: ¡Estaba muerta!"

Edgar Allan Poe

Retrato: http://rincondelpoeta.webcindario.com