Un día, un inspector reparó en la jaula y preguntó a los mozos por qué no aprovechaban aquella jaula tan buena en que únicamente había un podrido montón de paja. Nadie lo sabía hasta que por último, uno, al ver la tablilla del número de días se acordó del ayunador. Revolvieron con horcas la paja, y en medio de ella encontraron al ayunador. - ¿Estás ayunando aún? - le inquirió el inspector -. ¿Cuando vas a terminar de una vez? - Perdonadme todos -musitó el ayunador, pero solamente le entendió el inspector, que tenía el oído muy cerca de la reja. - Por supuesto -contestó el inspector, poniéndose el índice en la sien, para indicar así al personal el estado mental del ayunador-, todos le disculpamos. - Toda mi vida deseé que admirarais mi resistencia al hambre -dijo el artista del hambre. - Y la admiramos -repúsole el inspector. - Pero no tendrías por qué hacerlo - dijo el ayunador. - Bien, de acuerdo, no lo admiraremos -repuso el inspector-; pero ¿por qué no hemos de hacerlo? - Porque me es imprescindible ayunar, no puedo evitarlo -dijo el ayunador. - Eso es evidente -dijo el inspector-, pero ¿por qué no puedes evitarlo? - Porque -dijo el artista del hambre, alzando un tanto la cabeza y hablando en la misma oreja del inspector para que no dejaran de oírse sus palabras, con los labios alargados como si fuera a dar un beso-, porque nunca encontré comida que me agradara. De lo contrario, créeme, no habría hecho ningún cumplido y me habría hartado como tú y los demás.lunes, noviembre 10, 2008
Un artista del hambre
Un día, un inspector reparó en la jaula y preguntó a los mozos por qué no aprovechaban aquella jaula tan buena en que únicamente había un podrido montón de paja. Nadie lo sabía hasta que por último, uno, al ver la tablilla del número de días se acordó del ayunador. Revolvieron con horcas la paja, y en medio de ella encontraron al ayunador. - ¿Estás ayunando aún? - le inquirió el inspector -. ¿Cuando vas a terminar de una vez? - Perdonadme todos -musitó el ayunador, pero solamente le entendió el inspector, que tenía el oído muy cerca de la reja. - Por supuesto -contestó el inspector, poniéndose el índice en la sien, para indicar así al personal el estado mental del ayunador-, todos le disculpamos. - Toda mi vida deseé que admirarais mi resistencia al hambre -dijo el artista del hambre. - Y la admiramos -repúsole el inspector. - Pero no tendrías por qué hacerlo - dijo el ayunador. - Bien, de acuerdo, no lo admiraremos -repuso el inspector-; pero ¿por qué no hemos de hacerlo? - Porque me es imprescindible ayunar, no puedo evitarlo -dijo el ayunador. - Eso es evidente -dijo el inspector-, pero ¿por qué no puedes evitarlo? - Porque -dijo el artista del hambre, alzando un tanto la cabeza y hablando en la misma oreja del inspector para que no dejaran de oírse sus palabras, con los labios alargados como si fuera a dar un beso-, porque nunca encontré comida que me agradara. De lo contrario, créeme, no habría hecho ningún cumplido y me habría hartado como tú y los demás.jueves, septiembre 11, 2008
Los cuervos
lunes, octubre 01, 2007
Conversación con el Borracho

domingo, julio 01, 2007
Franz Kafka x 2
Una pequeña fábula
"Ay", dijo el ratón, "el mundo se está haciendo más chiquito cada día. Al principio era tan grande que yo tenía miedo, corría y corría, y me alegraba cuando al fin veía paredes a lo lejos a diestra y siniestra, pero estas largas paredes se han achicado tanto que ya estoy en la última cámara, y ahí en la esquina está la trampa a la cual yo debo caer".
"Sólamente tienes que cambiar tu dirección", dijo el gato, y se lo comió.
La Partida
Ordené que trajeran mi caballo del establo. El sirviente no entendió mis órdenes. Así que fuí al establo yo mismo, le puse silla a mi caballo, y lo monté. A la distancia escuché el sonido de una trompeta, y le pregunté al sirviente qué significaba. El no sabía nada, y escuchó nada. En el portal me detuvo y preguntó: "¿A dónde va el patrón?" "No lo sé", le dije, "simplemente fuera de aquí, simplemente fuera de aquí. Fuera de aquí, nada más, es la única manera en que puedo alcanzar mi meta". "¿Así que usted conoce su meta?", preguntó. "Sí", repliqué, "te lo acabo de decir. Fuera de aquí, esa es mi meta".
domingo, mayo 06, 2007
Ante la ley

Los árboles
miércoles, julio 19, 2006
Responsabilidad

"Cargando con una responsabilidad demasiado grande, o mejor, con una responsabilidad cualquiera, terminas por aplastarte.
Si se te carga con todas las responsabilidades, puedes aprovechar el momento y dejarte aplastar por su peso; pero si intentas en cambio soportarlo, verás que no cargas nada, que tú mismo eres esas responsabilidades."
Franz Kafka (Consideraciones acerca del pecado-Cuadernos en Octava, cuarto cuanderno)
miércoles, julio 05, 2006
¡No bromees!

Era una mañana temprano, las calles estaban limpias y vacías, yo iba caminando rumbo a la estación.
Cuando comparé mi reloj con el de una torre, me di cuenta de que era ya mucho mas tarde de lo que había creído; tenía que darme mucha prisa; el susto que me produjo mi descubrimiento me hizo sentir inseguro sobre el camino a tomar; no conocía muy bien esa ciudad; felizmente, había cerca un policía; corrí hacia él, y, casi sin aliento ya, le pregunté por el camino; el policía sonrió y me dijo:
-¿Y quieres que yo te enseñe el camino?
-Sí-dije-, ya que solo no puedo dar con él.
-¡Vamos, hombre!¡No bromees, vamos!-dijo él, y se dio vuelta con el ímpetu de quien no quiere dejar ver su risa.
Franz Kafka, ¡No bromees! Relatos Póstumos



